top of page
Anuncio_3.gif

Publicidad

x

Memorias de Chihuahua / ¿Quiénes vivían en el Delicias de los años 40?

  • hace 22 horas
  • 3 min de lectura

Migrantes chihuahuenses y de otras regiones del país encontraron en Delicias una tierra de oportunidades, aunque marcada por profundas carencias sociales


Afortunadamente no fue necesario recurrir a la imaginación. El VI Censo General de Población de 1940, conservado por el INEGI, ofrece una visión estadística de aquella ciudad que acababa de ser fundada. Esto se complementa con los testimonios orales encontrados en la Universidad de El Paso, Texas, donde varios exbraceros que recordaron cómo era aquel Delicias que conocieron siendo niños o jóvenes. Con ambas fuentes es posible asomarnos, aunque sea de manera escasa a la vida cotidiana de una comunidad que empezaba a forjarse.


En 1940 Delicias contó con 11 mil 860 habitantes. Era una ciudad pequeña y con una población prácticamente equilibrada entre hombres y mujeres. La mayoría provenientes del mismo estado de Chihuahua, casi una cuarta parte provenía de otros estados de la República y una pequeña proporción del extranjero. No resulta extraño que un entrevistado recuerde a Delicias como “… ciudad que no estaba…” a donde la gente llegaba buscando trabajo.


La educación representaba un reto importante. Poco más de la mitad de la población mayor de seis años sabía leer y escribir, mientras que en su mayoría no contaban con asistencia escolar. Don isidro comentaba que el solamente tuvo la oportunidad de llegar a quinto de primaria. Llegar a la universidad era un privilegio: el censo registró únicamente 22 personas cursando estudios superiores. A pesar del crecimiento de la ciudad, la mayoría de sus habitantes ya no asistía a ningún centro educativo.


La agricultura era la ocupación más frecuente entre los hombres y una gran parte trabajaba como jornalero, reflejo de una ciudad que crecía a la par de un Distrito de Riego y de la apertura de nuevas tierras de cultivo. Sin embargo, el trabajo no era constante, por ser sector agrícola, había trabajo por temporadas, uno de los testimonios deja en claro esta situación: “se acababa la pizca, empezaba septiembre, octubre, noviembre y diciembre y ya de diciembre pa delante ya, había muy poquito trabajo, casi no…” la incertidumbre laboral era algo común en estos años.


Por otro lado, las mujeres tenían otra ocupación, el censo registró a miles de mujeres dedicadas a las labores domésticas, la mayoría realizando un trabajo indispensable para el funcionamiento de las dinámicas familiares, aunque sin recibir algún tipo de remuneración. El censo nos muestra también, que la educación en mujeres era menor, hasta un ochenta por ciento más bajo la oportunidad de asistir a la educación básica y superior.


Los testimonios recopilados décadas después ayudan a ponerle voz a las estadísticas.

Varios entrevistados recuerdan haber comenzado a trabajar desde niños y describen un Delicias donde el empleo parecía abundar temporalmente, pero donde la pobreza seguía formando parte de la vida cotidiana. Lejos de contradecir al censo, estos testigos lo complementan: una ciudad podía ofrecer trabajo y, al mismo tiempo, enfrentar una pobreza significativa. 


Las composiciones familiares ayudan a entender un poco más esta realidad. Aunque la mayoría de las familias estaban compuestas por 3 o 4 integrantes, el censo registra familias que se componían hasta por más de 11 integrantes, mantener familias tan numerosas en una economía centrada en la agricultura no era sencillo, tal vez por eso, desde muy pequeños tenían que trabajar aquellos niños como si fueran hombres, por el apoyo a los gastos del hogar y esto es información que se respalda con las entrevistas consultadas.


Quizá por eso, cuando en 1942 comenzó el Programa Bracero, muchos jóvenes esperaban cumplir la edad necesaria para poder participar. No necesariamente escapaban de una ciudad sin empleo; buscaban una oportunidad para obtener mejores ingresos y ayudar a sus familias. Esa diferencia resulta importante para comprender la historia de Delicias y de buena parte del norte de México.


Por un lado, el censo sigue ofreciendo números y por otro, en cambio las entrevistas conservan recuerdos. Solo al leer ambas fuentes juntas es posible acercarnos a una imagen más completa del Delicias de los años cuarenta: una ciudad joven, construida por migrantes e impulsada por el trabajo agrícola. Sin embargo, este articulo aun invita a la reflexión que aun se encuentra vigente, grandes oportunidades laborales, no siempre significa dejar atrás la pobreza.


 
 
 

Comentarios


Anuncio_5.gif

Publicidad

x

300x300.gif
Anuncio3.png
bottom of page