1986: el verano caliente que cambió a Chihuahua y a México
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Hace 40 años, Chihuahua dejó de ser el escenario de una elección estatal para convertirse en el epicentro de una crisis que transformó la política mexicana. El llamado verano caliente enfrentó a ciudadanos, partidos, empresarios y la Iglesia con un régimen que parecía inamovible, y terminó por acelerar los cambios que abrieron paso a la alternancia democrática

El verano de 1986 convirtió a Chihuahua en el centro de la vida política nacional. Durante semanas, la huelga de hambre de Luis H. Álvarez, las multitudinarias movilizaciones ciudadanas, las denuncias de fraude electoral y hasta la amenaza de cerrar los templos católicos tensaron a un régimen que parecía inamovible. Cuatro décadas después, el llamado verano caliente permanece como uno de los episodios más decisivos de la historia política contemporánea: una crisis que trascendió la disputa por la gubernatura, aceleró la transformación del sistema electoral mexicano y abrió el camino hacia la alternancia democrática que años más tarde pondría fin a la hegemonía del PRI.
Los protagonistas sitúan el origen de aquel episodio en 1983.
El político y empresario, Guillermo Luján Peña, recuerda que el activismo político del Partido Acción Nacional (PAN) al inicio de la década de los 80 logró captar el interés ciudadano. A esto se sumó una severa crisis económica atribuida al presidente José López Portillo, que llevó a los ciudadanos a buscar nuevas opciones de gobierno.
“Se ganó toda la columna vertebral del estado, desde Ciudad Juárez la ganó Pancho Barrio; Chihuahua, don Luis H. Álvarez; Delicias, Lacho González de las Casas; Camargo, Carlos Aguilar; Parral, Gustavo Villarreal Posada”, precisa Luján Peña.
Los triunfos del PAN en los municipios más importantes, sobre todo los que cruzan la carretera Panamericana, plantearon la posibilidad de que en la elección para la gubernatura en 1986, el PAN obtuviera el triunfo. Ese escenario preocupó al PRI en la Ciudad de México, desde donde se le pidió la renuncia al entonces gobernador Óscar Ornelas y se nombró como interino a Saúl González Herrera, a quien se le instruyó ganar la elección de 1986 a como diera lugar.
Así lo recuerdan algunos actores como el senador Mario Vázquez Robles quien en aquellos años comenzaba a seguir a líderes como Luis H. Álvarez y Francisco Barrio.
“En el 86, el régimen combatió a ese levantamiento cívico de los chihuahuenses, fue una reacción enorme del PRI, con González Herrera a la cabeza, que vino expresamente a eso. Quitaron a Óscar Ornelas que había, digamos, permitido entre comillas, que ganara la oposición, vino Saúl González Herrera, el PRI se cerró e hizo todo lo posible por ganar 86, se cometió el fraude y ya después vino la respuesta de los chihuahuenses”, expone.








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